La victoria de Ecuador sobre Australia en la Copa Davis tuvo varias lecturas claras dentro del equipo. La altura de Quito y el fuerte sentido de grupo marcaron la diferencia en el 3-1 que aseguró el pase a la segunda ronda de los Qualifiers.
Jugar a 2.850 metros volvió a ser un factor clave. Pero no fue lo único. Jugadores y cuerpo técnico coincidieron en que la convivencia y el compromiso colectivo sostuvieron el rendimiento durante toda la serie, disputada en el Quito Tenis y Golf Club.
El triunfo tomó mayor dimensión por el rival. Australia es una de las selecciones más laureadas del torneo, con 29 títulos en su historia, y la derrota no pasó desapercibida fuera del país. Raúl Viver, capitán ecuatoriano desde hace más de tres décadas, explicó que el resultado se construyó desde la cercanía del grupo y el conocimiento del entorno.
“El compromiso y la motivación fueron lo más fuerte que tuvimos. Eso nos empujó partido a partido”, comentó Viver tras la serie.
Gonzalo Escobar, uno de los referentes del equipo, respaldó esa idea. Para él, la Copa Davis tiene un valor distinto. “Son semanas especiales. Se comparte mucho, se conversa, y eso ayuda a que el grupo se haga más sólido”, señaló.
Escobar fue protagonista en el punto decisivo. Junto a Diego Hidalgo, venció en el dobles a Jordan Thompson y Rinky Hijikata, sellando la clasificación en la última jornada ante un público que acompañó de principio a fin.
Ese entendimiento en la cancha no fue casual. Hidalgo explicó que el vínculo viene de años atrás. “Nos conocemos desde chicos, crecimos jugando torneos similares. Eso se nota cuando toca responder en momentos duros”, dijo.
Otro de los nombres propios fue Andrés Andrade. El ecuatoriano sorprendió al imponerse a James Duckworth, la principal raqueta australiana, resultado que encaminó la serie desde el primer día. “El que entra a jugar siente el respaldo de todos. Siempre hay alguien alentando, dando una indicación”, contó.
Álvaro Guillén también aportó lo suyo con una victoria clave en el arranque. Para él, el mérito fue colectivo. “Aquí nadie gana solo. Cuando uno celebra, celebramos todos. Y cuando se pierde, pasa lo mismo”, afirmó.
La altura volvió a entrar en escena como aliada. Viver explicó que la velocidad de la pelota y el rebote cambian de manera notoria, algo que el equipo supo aprovechar mejor. Australia intentó adaptarse llegando con varios días de anticipación, pero no fue suficiente. Tras cerrar una de las series más importantes de los últimos años, los tenistas ecuatorianos regresarán a sus bases de entrenamiento. El objetivo inmediato será competir en el circuito y preparar la próxima eliminatoria, que será ante Gran Bretaña como visitantes, en septiembre.


