El sábado 17 de enero, con horario aún por definirse, la NFL vivirá un cruce cargado de recuerdos recientes. Buffalo Bills visitará a los Denver Broncos en la Ronda Divisional de la Conferencia Americana, en una reedición directa del duelo de postemporada disputado la temporada pasada.
Será el segundo año consecutivo en que ambos equipos se enfrenten en playoffs, una coincidencia poco común que suma tensión al ambiente. Denver llega como el primer sembrado de la AFC y con la oportunidad de cambiar la historia luego de la eliminación sufrida en la Ronda de Comodines anterior, cuando cayó 31-7 ante Buffalo.
Los Broncos cerraron la temporada regular con marca de 14-3, la mejor de la conferencia. Ese rendimiento les aseguró la localía y una semana de descanso, además de marcar su campaña más sólida desde 2015. Para la franquicia, fue también una señal de recuperación tras varios años lejos del protagonismo.
Buffalo, en cambio, aterriza en Mile High con confianza. Su victoria en la ronda previa no solo dejó fuera a Denver, sino que puso fin a más de 30 años sin triunfos de postemporada como visitante. Ese antecedente refuerza la idea de que los Bills saben competir fuera de casa cuando la presión es máxima.
El partido aparece como un examen clave para el equipo dirigido por Sean Payton. Denver ha sido claro en su discurso interno: el golpe del año pasado sigue presente y la meta es avanzar con autoridad en el camino hacia el título de la AFC.
Los Bills intentarán repetir la receta que ya les dio resultado para seguir avanzando en una postemporada donde han desafiado pronósticos.
El cruce refleja una rivalidad reciente que ha crecido rápido. La historia inmediata entre Broncos y Bills añade un componente emocional extra a uno de los duelos que más expectativa genera en esta fase de los playoffs.

