Broncos y Patriots chocan por la AFC

Broncos y Patriots chocan por la AFC

Denver Broncos y New England Patriots vuelven a cruzarse cuando más pesa el calendario. Ambos llegan con marca de 14-3 y el boleto al Super Bowl en juego. No es solo otra final de la AFC. Es un capítulo nuevo de una rivalidad que lleva décadas subiendo la presión cada vez que se encuentran.

La historia entre estas franquicias arranca en los años de la AFL, pero tomó otro nivel en los 2000. Ahí, los choques entre Tom Brady y Peyton Manning cambiaron la forma en que se miraban estos partidos. Desde entonces, cada cruce se juega con lupa, como si cada decisión contara doble.

En temporada regular, Denver ha sacado una leve ventaja a lo largo de los años. En playoffs, el peso ha sido aún mayor. Los Broncos ganaron cuatro de cinco duelos de postemporada, incluido aquel juego del 2015 en Mile High que abrió el camino al Super Bowl 50. Del otro lado, New England también dejó su marca con remontadas que todavía se comentan, como la del 2013 tras borrar una desventaja de 24 puntos.

El presente explica por qué este duelo vuelve a ser central en la liga. Denver se apoyó en una defensa que marca el ritmo desde el arranque. Nik Bonitto ha sido un dolor de cabeza constante para los quarterbacks rivales y Vance Joseph ha sabido leer los momentos justos para apretar. En casa, los Broncos se sienten cómodos: tienen récord de 6-1 en finales de conferencia como locales.

En ofensiva, el panorama cambió con la lesión de Bo Nix, pero Jarrett Stidham asumió el mando sin titubeos. En playoffs ha mostrado calma, buenas decisiones y capacidad para sostener series largas cuando el juego se aprieta. Courtland Sutton sigue siendo su principal apoyo, sobre todo en jugadas cerradas.

New England llega desde otro camino, pero con el mismo impulso. Mike Vrabel tomó el control y el equipo respondió con diez victorias seguidas para cerrar la campaña. Recuperaron el dominio de la AFC Este y volvieron a meterse en la conversación grande.

El motor del ataque es Drake Maye. En su año de estreno completó el 72% de sus pases y se metió de lleno en la pelea por los premios individuales. A su alrededor, Stefon Diggs volvió a ser decisivo tras superar lesiones, y TreVeyon Henderson le dio equilibrio al ataque con un juego terrestre que castiga errores. En defensa, Christian Gonzalez se consolidó como uno de los esquineros más confiables de la conferencia.

Los estilos chocan con fuerza. Sean Payton alterna juego físico por tierra con cambios constantes de formación para descolocar a la defensa rival. Del lado de los Patriots, Josh McDaniels apuesta por pases rápidos, control del reloj y golpes profundos en el momento menos esperado. Ambos cuidan el balón, pero New England ha sido más efectivo en situaciones límite.

Las estadísticas muestran diferencias pequeñas, pero reveladoras. Los Patriots generan más yardas totales y convierten mejor en cuarta oportunidad. También llegan con diferencial positivo de balones perdidos, mientras Denver ha sufrido en ese apartado. A favor de los Broncos aparece la protección a su mariscal, con menos capturas permitidas, y el empuje que suele dar jugar en altura.

El partido se moverá en detalles. Un balón suelto, una cuarta oportunidad bien leída o una presión a destiempo pueden cambiarlo todo. New England ha sabido capitalizar errores ajenos. Denver, cuando impone su tono físico y evita regalos, suele llevar los juegos al límite. Así se presenta otro cruce entre dos pesos pesados de la AFC. Tradición, talento joven y entrenadores que se conocen de memoria. El que mantenga la cabeza fría en los minutos finales será el que dé el paso al Super Bowl.