El regreso de Fred Warner a los 49ers tendrá que esperar un poco más. Aunque el propio linebacker dejó abierta la puerta a volver este sábado ante los Seattle Seahawks, el equipo decidió apegarse al plan inicial y no activarlo todavía.
San Francisco mantiene como objetivo el Juego de Campeonato de la NFC, pautado para el 25 de enero, siempre que el equipo logre avanzar. Así lo reiteró el entrenador Kyle Shanahan luego del último entrenamiento de la semana, cuando confirmó que Warner seguirá en la lista de lesionados.
“Tenemos confianza en ello. Vamos a ver si se da”, comentó Shanahan, dejando claro que el escenario no ha cambiado.
Warner había generado expectativas a mitad de semana. El miércoles habló de su evolución “día a día” y recordó que el club abrió su ventana de prácticas de 21 días, algo que inicialmente no estaba en los planes. En el campo se le vio con buena energía y participó de forma limitada por segundo día seguido.
El jueves, sin embargo, su carga bajó. Estuvo presente durante la parte abierta a la prensa, pero sin casco y solo con camiseta y pantalones cortos. Oficialmente fue marcado como no participante, aunque el cuerpo técnico aseguró que no hubo retrocesos y que su sesión del miércoles fue positiva.
Aun así, Warner viajará con el equipo a Seattle. Su presencia ha sido bien recibida en un vestuario que viene golpeado tras perder al ala cerrada George Kittle por el resto de la temporada debido a una rotura del tendón de Aquiles sufrida en la ronda de comodines.
“El simple hecho de ver a Fred con uniforme, menos de 100 días después de lo que le pasó, levanta al grupo”, dijo el tackle izquierdo Trent Williams. “Juegue o no en estos playoffs, su presencia motiva. Tenerlo cerca ayuda a todos”.
Más allá del deseo del jugador de volver cuanto antes, los 49ers siguen siendo cautos. Apenas han pasado tres meses desde la cirugía que se le realizó tras la fractura y dislocación del tobillo derecho sufrida el 12 de octubre ante Tampa Bay.
El doctor Daniel Kaplan, cirujano ortopédico deportivo del Hospital Langone de la Universidad de Nueva York, explicó que tres meses suele ser el tiempo mínimo para retomar entrenamientos, pero no siempre para competir. En personas comunes la recuperación puede irse a seis meses, aunque en atletas de alto nivel el proceso puede acelerarse, dependiendo del tipo de lesión.
“Es un plazo corto, pero si fue más una dislocación que una fractura ósea severa, puede ser posible”, señaló Kaplan.
Warner, por su parte, reconoce los riesgos, incluida la posibilidad de una nueva fractura, pero no se muestra intimidado. “Cuando me ponga el casco y las hombreras, sé a lo que me enfrento. Sé jugar este deporte y sé de lo que soy capaz”, afirmó.
De cara al partido del sábado, San Francisco espera contar con otros nombres importantes. El receptor Ricky Pearsall y los apoyadores Dee Winters y Luke Gifford figuran como duda. Pearsall y Winters entrenaron de forma limitada toda la semana, mientras que Gifford se sumó el jueves tras perderse los primeros dos días.
Pearsall se perdió el último duelo ante Seattle en la Semana 18 y aseguró que espera jugar, aunque admitió que deberá cuidarse al correr tras la recepción para no agravar su rodilla derecha. Shanahan indicó que, de estar disponible, el equipo tomará precauciones, sin fijar un número exacto de jugadas.
“No le pondríamos un límite específico, pero sí vimos mejoría”, explicó el entrenador. “Entendemos que no está al cien por ciento y habría que manejarlo distinto”.
El único descartado para el sábado es el safety Ji’Ayir Brown, quien sigue fuera por una lesión en el tendón de la corva.

